MINDFUL-EATING: Comiendo con Conciencia

El mindfulness se aplica también a la hora de alimentarnos, tanto para disfrutar más del placer de comer como para cuidarnos, prestando atención al cuerpo y sus necesidades. 

 

baby-3041366__480.jpgEn contraposición a las dietas milagro, a las promesas de resultados inmediatos y al valor del resultado visible, te invito a conectar contigo mismo para disfrutar del proceso de cuidarte mientras comes, dejando así que tu salud se manifieste interna y externamente. Sea cual sea la dieta que elijas, y considerando que a veces es necesario seguir los consejos de un experto, comparto contigo tres «ingredientes» para nutrirte con Conciencia Plena:

– Come con ATENCIÓN: Regálate un tiempo exclusivamente para comer, atendiendo con los cinco sentidos a los alimentos y a las sensaciones que éstos te producen. Presta atención a los olores, sabores, texturas, sonidos… También nota si de pronto aparece alguna emoción y observa atentamente las sensaciones que vayan surgiendo, tratando también de darte cuenta del momento en que tu cuerpo está saciado y no necesita más comida. Apaga la televisión, suelta el móvil y deja de lado pensamientos de otros lugares y momentos para simplemente observar con curiosidad todo lo que sientes cuando te estás nutriendo. Nota como cada bocado es diferente al otro, apreciando así cómo saboreas este momento único. 

No es necesario que comas solo o en silencio, aunque de vez en cuando es muy beneficioso realizar alguna comida en silencio, pero tratad de no tener distracciones y estar todos muy presentes en la comida que estáis compartiendo.

Come con GRATITUD: ¿Alguna vez has pensado en todo lo que ha tenido que suceder para que ese plato llegara a tu mesa? Quizá alguien lo cocinó para ti. Alguien  transportó los productos y otro los colocó en el supermercado para que tú pudieras acceder a ellos fácilmente. Alguien los sembró y los cuidó, regándolos y dándoles abono. Además, necesitaron la temperatura justa y los rayos de sol necesarios para crecer y desarrollarse antes de que los recolectaran para que terminaran en tu plato. 

Nuestro cuerpo se mantiene vivo gracias a la Tierra y sus productos, al Sol, al agua, a los animales de los que algunos nos nutrimos, a la mano del hombre y a otros muchos elementos de los que ni siquiera somos conscientes. Está muy bien tomarse unos momentos para recordar lo afortunados que somos por esto. 

También puedes extender la gratitud hacia tus compañeros de mesa, tomando conciencia de la bendición que supone compartir este momento con estas personas.

– Come con AMOR: Algunos sólo se alimentan de productos vegetales, otros también incluyen animales y/o sus derivados. Sea cual sea tu opción, recuerda honrar y amar a todos los seres gracias a los que te estás nutriendo. Te habrás dado cuenta de que agradecer y tomar conciencia nos lleva a sentir amor de forma natural.

Además, es muy importante que te ames a ti mismo, también a la hora de alimentarte. Este amor se traduce en auto-cuidado, lo que te hará seguir una dieta que te proporcione salud y vitalidad, mimando y protegiendo tu cuerpo. Es muy diferente comer sano por amor a uno mismo que seguir una dieta que te machaca sólo porque no estás satisfecho con tu cuerpo. Si aceptas y amas a tu cuerpo, lo querrás tratar con amor y respeto y podrás extender este cuidado hacia tus seres queridos.

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Cuando comas de forma consciente descubrirás detalles de los que quizás no te habías percatado y la experiencia será mucho más rica y saludable. También puedes extender esta conciencia a otros momentos del proceso de la alimentación  como son cocinar, hacer la compra o preparar la mesa. ¿Cómo sería hacer esto con atención, con gratitud y con amor? ¿Y si pusieras estos ingredientes a cada momento de tu vida?

 

Inés Knorn. Psicóloga, coach transpersonal, experta en mindfulness

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