Desarrollando la intuición

“La mente intuitiva es un don sagrado y la mente reflexiva es su sirviente” Albert Einstein.

Nuestro cerebro es el ordenador más potente que existe. Es capaz de procesar la información que capta a través de los sentidos a una velocidad de 11.000.000 bits por segundo. Capta todos los detalles, lo que está pasando en el exterior y también cada sensación sutil que se produce en el cuerpo.

Sin embargo, la mente consciente sólo procesa una mínima parte de esta información (algunos estudios sugieren que 50 bits por segundo como máximo). Nuestra capacidad de prestar atención conscientemente es bastante lenta y limitada. Entonces, ¿por qué le damos tanta importancia a la mente racional -consciente- y tan poca a la intuición?

En nuestra cultura, la razón y la lógica están mucho más valoradas que la intuición, dejando de lado todo lo que no se puede analizar desde la consciencia. Pero, ¿por qué no escuchar al inconsciente si está procesando miles de veces más de información?… Algunos estudios ya han constatado que decisiones basadas en la intuición han sido más acertadas que las tomadas tras una evaluación racional.

Lo que ocurre es que no es fácil describir la intuición, por eso muchas personas creen que se trata de algo mágico o sobrenatural, cuando en realidad es la forma que tiene la mente de transmitirnos toda esa información que ha procesado. La intuición viene de esas sensaciones y percepciones inconscientes que nos hacen emitir una respuesta sin saber muy bien por qué, haciéndonos tomar una decisión que luego nos dedicaremos a justificar o contradecir con el pensamiento racional.

¿Cómo puedes hacer para confiar en tu intuición? Es muy útil entrenar esta habilidad tan poderosa de la mente. Basta con prestar atención a estos detalles y sensaciones, observando como cada vez se van haciendo más conscientes y vas notándolos con más sutileza. Sobre todo, es importante prestar atención a las sensaciones corporales, pues están reflejando toda la información inconsciente que se ha captado del entorno, de tus pensamientos y de las emociones.

El mindfulness te puede ayudar a entrenar la intuición poniendo atención a lo que está pasando en el momento presente. Cuanto más las observes, más crecerán tus percepciones; al fin y al cabo la mente está diseñada para hacer crecer aquello que observa.

 

Ines Knorn, psicóloga y coach transpersonal

Deja una respuesta